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lunes, 19 de noviembre de 2012

Características del informalismo

Las bases ideológicas del informalismo hay que buscarlas en el nihilismo existencialista de Heidegger y el en propio concepto de acción de Sartre. El informalismo es la negación del logos, una profundización en lo irracional. En palabras de Argan "lo informal no es una corriente y mucho menos una moda. Es una situación de crisis". Esta concepción existencialista está en numerosas obras y en los escritos de muchos artistas informalistas.

A esto hay que unir una filiación vitalista, que en algunos casos procede directamente de la tradición lírico-panteísta representada por las Nymphéas de Monet, y las primeras abstracciones de Kandinsky.

La característica más visible es el empleo de una amplia gama de técnicas y materiales distintos tomados en ocasiones del surrealismo (automatismo) o del dadaísmo (materiales detríticos, collage,...) y en otras producto de la propia investigación (dripping, grattage,...)

El arte informal se caracteriza también por un deseo de desvincularse totalmente de todo lo anterior. El "arte otro" de Tapié suponía, según él mismo, una búsqueda de posturas nuevas y revolucionarias que partirían de la "tabula rasa" propuesta por el dadaísmo.

A este intento de desvinculación responde la búsqueda de escrituras caligráficas de la filosofía y las tradiciones orientales (Zen).

El arte en la postguerra: de París a Nueva York

En los años 40 del siglo XX  Europa pierde la hegemonía sobre el arte y la cultura artística mundial. París, que había sido el lugar de explosión del Cubismo y el Surrealismo, había visto emigrar a sus artistas a Nueva York expulsados por la guerra. Entre los exiliados estaban algunos de los surrealistas más famosos, como Max Ernst, Roberto Matta, Dalí, Masson,... además de André Bretón.

Antes de ellos una primera oleada procedente de Alemania había arribado a América entre 1930 y 1933. La influencia de estos artistas sobre los americanos fue decisiva. A pesar de la crisis, Nueva York tenía los mercados y los círculos artísticos e intelectuales necesarios para conquistar la primacía mundial.

Mientras que en Europa, y concretamente en París, entre 1941 y 1944, el Surrealismo era ignorado, la abstracción estaba prohibida y las mejores manifestaciones artísticas, salvo casos aislados, eran las de los pintores de tradición francesa que se contentaban con la combinación inteligente de las enseñanzas más suaves de los grades maestros como Bonnard, Villon, Braque o Matisse.  En Nueva York, que se había mostrado acogedora y receptiva, se inauguraba la galería de Peggy Guggenheim "Art of this Century", que en su primera exposición apostó por las dos grandes tendencias de la primera mitad de siglo: Surrealismo y Abstracción.
Peggy Guggenheim